Como piensan y actúan los pobres, la clase media y los ricos

Antes de comenzar, quisiera dejar perfectamente claro que no es el propósito de quien escribe el presente artículo hacer distinciones más allá de las relacionadas con la educación financiera y su influencia en la manera de pensar de las personas que integran las diferentes clases sociales. La dignidad, la bondad o el espíritu de sacrificio por los demás, no son puestos aquí en tela de juicio; tampoco es tema de comentario quien es humanamente mejor o más feliz. El análisis que se hace, está exclusivamente relacionado con la posición social ocupada por cada uno de los grupos propuestos, y como la educación recibida ha influido en sus pensamientos y actitudes.

Como piensan y actúan los pobres

Los pobres ocupan casi todo su tiempo pensando que el Gobierno y los políticos son los culpables de su situación y por consiguiente, ellos son los que tienen que aportarles una solución.

Piensan que no son responsables de sus problemas económicos, los otros tienen la culpa de su situación.

Sueñan con la esperanza de que la diosa fortuna un día se acordará de ellos, y por fin acabarán sus dificultades financieras.

Como no tienen prisas, a diario pasean hasta el bar más cercano donde pasan la mayor parte de sus ratos libre, y cuando llegan a casa, se apropian del mando a distancia y devoran todos los programas de la tele, hasta que por agotamiento se marchan a dormir, eso sí, con la esperanza de que al día siguiente se vaya a producido el tan ansiado milagro, y si este no tiene lugar, no pasa nada.

Son pacientes y obstinados en sus pensamientos, pues, como no se sienten culpables de su situación, no ha lugar al acaloramiento. Además, están convencidos de que su familia es la que debe ocuparse de su sustento hasta que alguien o algo cambie la situación.

Cuando ocasionalmente encuentran trabajo, nada más cobrar la exigua paga, la gastan rápidamente en comprar cosas baratas que no son necesarias para sobrevivir, pero que les producen una gran satisfacción, aunque momentánea, y en el hipotético caso de que les sobre algo, lo ahorran para gastarlo más tarde.

Todas esas cosas que adquieren, además de no ser útiles, no les producen ningún tipo de ingresos, sólo gastos, pero como son baratas, el dinero pagado, piensan, fue bien empleado.

A pesar de que los pobres hicieron sus deberes, ya que fueron a la escuela, se esforzaron y sacaron muy buenas notas, a diferencia de sus padres y abuelos, no consiguieron un trabajo bien pagado y una posterior digna jubilación.

Ellos, con la ayuda de sus maestros, aprendieron educación académica: leer, escribir, matemáticas, ciencias de la naturaleza, geografía, historia y hasta algo de latín, pero… nadie les enseñó, ni tan siquiera se les hizo la sugerencia, de que existía algo que se llamaba educación financiera, y es que a sus maestros, hijos de padres y abuelos igualmente maestros, sólo les habían educado en ese sentido y gracias a ello tenían un buen trabajo.

Los pobres, han recibido sin duda una educación equivocada no acorde con los tiempos actuales, en donde los cambios se producen a una velocidad vertiginosa en todos los órdenes.

Como piensa y actúa la clase media

Es de lo más común confundir a una persona perteneciente a la clase media con un rico o al menos con alguien con suficientes recursos económicos, cuando la realidad es bien distinta, aparentan lo que no tienen.

A diferencia de los pobres que compraban cosas baratas, que no eran necesarias y que lo único que le generaban eran gastos, la clase media compra obligaciones, cosas menos baratas pero que igualmente le suponen gastos y no le generan ningún tipo de ingresos.

Compran artículos como un coche o una casa, pensando que son activos, que son propiedades que tienen un valor y por tanto lo consideran como una inversión, pero no es así, pues todo lo que cuesta dinero y no produce un beneficio económico es exactamente lo contrario, un pasivo u obligación.

La compra de una casa se convierte en un activo cuando la arriendas y recibes un alquiler mensualmente o la adquieres para venderla y lo haces por un precio superior al de compra.

Cuando reciben su salario a final de mes, los integrantes de la clase media, comienzan a repartir el dinero: una parte para pagar los gatos habituales y la otra parte para pagar la hipoteca del piso, la casa de campo o la letra del nuevo coche.

Cuando han acabado de pagar lo que habían adquirido con anterioridad, se apresuran a contraer otras obligaciones, como por ejemplo, un barco, una joya o un viaje de lujo utilizando la tarjeta de crédito.

Sus obligaciones y responsabilidades van creciendo en la misma proporción que lo hacen sus ingresos, los cuales dependen exclusivamente del tiempo que le dediquen.

Ellos fueron a la escuela con las mismas intenciones que lo hicieron los pobres, aprender para conseguir un buen trabajo y asegurarse el futuro, pero tampoco aprendieron educación financiera. Han estudiado para cambiar su conocimiento y tiempo por dinero. Percibirán exclusivamente ingresos lineales.

Como piensan y actúan los ricos

Los ricos tambien van a la escuela, pero lo hacen con una idea más ámplia. Consideran que tanto la edacuación académica como la profesional son muy importantes, pero su objetivo es convertirse en exitosos inversionistas, o lo que es lo mismo, que el dinero trabaje para ellos.

Cuando los ricos obtienen beneficios, gastan ese dinero, pero no en relleno como lo hacian los pobres o en obligaciones en el caso de la clase media, estos compran activos (acciones, divisas, propiedades inmobiliarias, etc.) para que les produzcan más ingresos, que nuevamente volverán a retanlizarle.

Aunque los ricos disponen del mismo tiempo que los demás, pues el día no tiene para ellos 26 o 34 horas, ocupan su tiempo de forma diferente. No buscan la comodidad, intentan superarse siempre, mejorar para crecer, ser más ricos.

Consideran que no lo saben todo y que los más importante es su propio desarrollo personal, por este motivo invierten en educación, sin duda uno de los activos que más ingresos les pueden reportar, ya que obviamente, si alguien aprende algo y lo pone en práctica, el conocimiento adquirido le va a producir nuevos ingresos.

Los ricos no trabajan por trabajar, lo hacen con inteligencia, trabajan con el propósito de obtener la máxima rentabilidad posible empleando el mínimo esfuerzo. El resultado es un mayor flujo de ingresos residuales.

Pensar que los ricos no disfrutan de la vida o son infelices porque lo único que tienen y les importa es el dinero, es un error; como también lo es creer que con el dinero se puede comprar todo.

Dicen, refiriendose al dinero, que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita, pero… ese no es el tema a debate en esta ocasión.

 

Comments are closed.